FUTEBOL URUGUAYO:

'' É uma religião nacional. A única que não tem ateu. Somos poucos: 3,5 milhões de uruguayos. É menos gente do que um bairro de São Paulo. É um país minúsculo. Mas todos futebolizados. Temos um dever de gratidão com o futebol. O Uruguay foi colocado no mapa mundial a partir do bicampeonato olímpico de 1924 e 1928, pelo futebol. Ninguém nos conhecia.

O futebol uruguayo é o melhor? Não. No mundo guiado pelas leis do lucro, onde o melhor é quem ganha mais, eu quero ser o pior. Não poderíamos sequer cometer o desagradável pecado da arrogância. Seria ridículo para um país pequeno como o nosso. Não somos importantes, o que é bom. Neste mundo de compra e venda, se você é muito importante vira mercadoria. Está bom assim.

Como explicar Uruguay?.... Somos um pouco inexplicáveis. Aí é que está a graça".

EDUARDO GALEANO - Escritor

domingo

URUGUAY X FRANCIA: 1924

Uruguay 5 x Francia 1

Autor: Diego Fischer
"Con una habilidad sorprendente, los uruguayos corrían con la pelota pegada a sus pies, escabulléndose, sabiéndose separarse en el momento indicado y buscando un camino libre donde siempre encontraban a un camarada para arremeter hacia el arco...".
Así, la prensa francesa comentaba en junio de 1924 la descomunal actuación de la selección uruguaya en los partidos que la llevaron a conquistar su primer gran título internacional: "Campeones Olímpicos de Football", en el legendario estadio de Colombes, de las afueras de París. En dicho torneo, Uruguay venció a Francia por 5 goles a 1.
A tres días del partido amistoso que, casi nueve décadas después volverá a enfrentar a Uruguay y Francia, esta vez en el Centenario, bien vale la pena releer cómo la prestigiosa revista L`Illustration calificaba y describía al equipo uruguayo que, en aquellos juegos olímpicos, ganó los cinco partidos que jugó y anotó un total de 20 goles.
Fue el comienzo de todo, de una fama bien ganada, del reconocimiento y del posicionamiento del fútbol uruguayo y sudamericano en Europa y de un camino de lauros y gloria que duró más de un cuarto de siglo y que abonó la leyenda de la garra charrúa.

Época dorada

La historia nació en Colombes, tuvo un segundo capítulo en Ámsterdam en 1928, se confirmó en Montevideo en 1930 y se convirtió en leyenda -dos décadas más tarde- en Maracaná.
La crónica fechada el 14 de junio de 1924, se refiere a la actuación en general de los uruguayos pero particularmente a la final del torneo en el que se enfrentaron Uruguay y Suiza.
"Los dos últimos matches del campeonato olímpico de football se disputaron el domingo pasado en el Estadio Colombes, delante de una enorme multitud. El torneo comenzó con un encuentro entre Suecia y Holanda que, en la víspera, fuera anulado. La lucha viva entre escandinavos, levemente superiores a los Países Bajos, fue ganada por los primeros por 3 goles a 1. Después aparecieron los dos equipos llamados a combatir una última vez por el Campeonato Olímpico: Uruguay y Suiza. Los uruguayos esbeltos, nerviosos, tostados daban una impresión de agilidad y elasticidad extraordinarias; los suizos, más calmos, más fuertes, mejor plantados daban la impresión de ofrecer mayor resistencia...".
Cabe indicar que de las 22 selecciones que intervinieron en los juegos olímpicos, Uruguay ganó todos los partidos, derrotando por orden a: Yugoslavia (7 a 0), Estados Unidos (3 a 0), Francia (5 a 1), Holanda (2 a 1) y a Suiza, que al anotarle 3 goles contra uno, se alzó con la Medalla de Oro.
"La táctica utilizada por los jugadores uruguayos, les aseguró la victoria final contra Suiza", afirmó el periodista y agregó: "dicha táctica es la misma que utilizaron los canadienses para las pruebas de hockey sobre hielo en Chamonix".

Habilidad sorprendente

En otras palabras o mejor dicho en las palabras del cronista de L`Illustration: "Los uruguayos corrían con la pelota pegada a sus pies, así avanzaban, reculaban, cambiaban de lugar, escabulléndose con una habilidad sorprendente, sabiendo separarse en el momento indicado para hacer rodar la pelota algunos metros a derecha o izquierda buscando un camino libre donde siempre encontraban un camarada a punto de agarrarla. Su habilidad es tal que aun cayéndose o desde el pasto daban la palabra justa, desconcertando al adversario más próximo y mandando la pelota al lugar justo", escribía el cronista galo.
Pero lo más estimulante de la crónica viene ahora: "tal virtuosismo no se puede conseguir si no es con un entrenamiento intensivo que los amateurs aceptarían a someterse. Los suizos se defendieron con habilidad pero fueron constantemente obligados a recular con la táctica y la velocidad de los uruguayos".
Pasaron casi 90 años de aquel primer glorioso triunfo de la Celeste, el primero de una serie de oro. Cabe preguntarse cuál era la mística que animaba a aquellos jugadores. ¿Dónde estaba el secreto?
(Esta nota pudo ser escrita gracias a los materiales aportados por la señora Consuelo Behrens de Antía).