FUTEBOL URUGUAYO:

'' É uma religião nacional. A única que não tem ateu. Somos poucos: 3,5 milhões de uruguayos. É menos gente do que um bairro de São Paulo. É um país minúsculo. Mas todos futebolizados. Temos um dever de gratidão com o futebol. O Uruguay foi colocado no mapa mundial a partir do bicampeonato olímpico de 1924 e 1928, pelo futebol. Ninguém nos conhecia.

O futebol uruguayo é o melhor? Não. No mundo guiado pelas leis do lucro, onde o melhor é quem ganha mais, eu quero ser o pior. Não poderíamos sequer cometer o desagradável pecado da arrogância. Seria ridículo para um país pequeno como o nosso. Não somos importantes, o que é bom. Neste mundo de compra e venda, se você é muito importante vira mercadoria. Está bom assim.

Como explicar Uruguay?.... Somos um pouco inexplicáveis. Aí é que está a graça".

EDUARDO GALEANO - Escritor

domingo

URUGUAY, CAMPEÓN DEL MUNDO 1950

Seleção Uruguaya Campeã do Mundo 1950
A imprensa esportiva teve um papel importantíssimo na
amplificação dos sentidos atribuídos aquele Brasil X Uruguai que definiria o 
vencedor da IV Copa do Mundo. Antes da derrota, os jornais desfilavam as fotos dos jogadores da seleção e não economizavam em elogios aos onze por 
estarem honrando a nação brasileira. Incentivo ao torcedor também não 
faltava, por isso, pedia-se que os mesmos não deixassem de torcer a favor do 
selecionado como prova de patriotismo. A Rádio Continental, por exemplo, 
no dia do jogo contra os uruguaios instruiu o público a se comportar no 
estádio de modo a “participar da enorme torcida cívica,”  
cantando o Hino Nacional e dando apoio irrestrito ao selecionado. 
“Viva o Brasil – campeão do mundo” dizia uma propaganda dessa mesma 
rádio estampada em uma página inteira do Jornal dos Sports que circulou no 
dia da decisão. A partida do dia 16 se afigurava como o momento inigualável 
da história de um país que por intermédio do futebol poderia se mostrar 
vencedor e capaz de grandes realizações. Mais que isso, nas páginas da 
imprensa esportiva criou-se um clima de grande otimismo e até mesmo de 
certeza da vitória diante dos orientais. Ler todo esse discurso e não se ver 
envolvido por tamanho clima de excitação era praticamente impossível. Até 
mesmo porque em campo o Brasil fazia uma bela Copa do Mundo.

Leda Maria da Costa

Los protagonistas del Maracanazo

Solo 14 futbolistas uruguayos jugaron el Mundial de Brasil 1950 pero todo el plantel tuvo participación en la hazaña, algunos cumplieron largas carreras y otros se retiraron en silencio.

Qué no se ha dicho todavía de Maracaná? La epopeya celeste de 1950 fue tan grande que siempre quedan historias por contar. Solamente 14 futbolistas celestes jugaron aquel torneo, en una época en la cual no estaban autorizados los cambios durante los partidos. Los 11 del juego decisivo -no fue en sentido estricto la final- ante Brasil son los más mencionados en cada aniversario: Roque Máspoli (Peñarol), Matías González (Cerro), Eusebio Tejera (Nacional), Schubert Gambetta (Nacional), Obdulio Varela (Peñarol), Víctor Rodríguez Andrade (Central), Alcides Ghiggia (Peñarol), Julio Pérez (Nacional), Oscar Míguez (Peñarol), Juan Alberto Schiaffino (Peñarol) y Rubén Morán (Cerro).
El puntero izquierdo Ernesto Vidal (Peñarol) estuvo en todos los partidos salvo el último, por lesión. Era uruguayo naturalizado, pues nació en Trieste (Italia) y se crió en Argentina. Fue parte de la “Máquina” de 1949. Más tarde pasó a la Fiorentina y Pro Patria, de Italia. Otro aurinegro, el lateral Juan Carlos González, jugó los dos primeros y luego cedió su puesto a Gambetta. Hizo toda su carrera en el club mirasol. Aníbal Paz jugó ante Suecia. Uno de los más grandes arqueros, empezó en Liverpool, pasó a Bella Vista y alcanzó su mayor destaque en Nacional, con nueve títulos uruguayos, incluyendo un Quinquenio. Se retiró en Racing.
Hubo entonces ocho hombres que no alcanzaron a jugar. Los zagueros suplentes eran William Martínez (Rampla Juniors) y Héctor Vilches (Cerro). Martínez tuvo luego larga carrera e incluso fue titular en Suiza ‘54 y suplente en Chile ‘62. Empezó en inferiores de Nacional, pasó a Racing, se consagró en Rampla y en 1956 pasó a Peñarol, con cuyos colores fue campeón de América y del Mundo. Vilches solo defendió a Cerro, aunque es recordado por su capacidad para actuar en varios puestos.
Washington Ortuño (Peñarol) era el half izquierdo suplente. Su carrera duró poco más, ya que en 1951 se fracturó una pierna y no pudo volver a jugar.
Rodolfo Pini (Nacional) actuaba como eje medio. Integrante de una familia vinculada al club tricolor, fue uno de los protagonistas del Quinquenio de oro. En 1951 pasó a Rampla, donde se retiró en 1952. Carlos Romero fue el suplente de Julio Pérez: hizo toda su carrera en Danubio, donde fue ídolo, y estuvo en la Selección hasta 1956. También de Danubio era el entreala ofensivo Juan Burgueño, quien en 1949 llegó a la Franja y entre 1955 y 1960 defendió a Peñarol.
El suplente de Ghiggia era Julio César Britos, de Peñarol. En 1953 pasó al Real Madrid. Dos años después regresó al país para defender a Nacional, lo cual provocó impacto entonces. Después jugó por Danubio y Racing. Luis Alberto Rijo era centrodelantero o entreala en Central, su único club en Montevideo, pues luego se fue al fútbol de Durazno.